La forma como accedemos al conocimiento está determinada por nuestra relación con el mundo, y por tanto, por nuestra constitución biológica, psicológica y social.

Una de las premisas fundamentales del ITESO es la aplicación de la verdad hacia formas de convivencia más humanas y más justas. Sin embargo no se trata de una verdad que está ahí y que debemos aprender, sino de una verdad que construimos juntos en el proceso de conocer y de relacionarnos con nosotros, con los otros y con la naturaleza; y que tiene como finalidad la acción transformadora del mundo. De ahí la importancia y la necesidad de cuestionar el conocimiento cuando éste se considera como una única interpretación de la realidad, y conocer el proceso, las condicionantes y los elementos diversos que participan en su construcción y circulación, así como el papel que jugamos en todo ello.

En Conocimiento y Cultura nos ocuparemos de problematizar (cuestionarnos aquello que suponemos evidente o incuestionable) cómo operan nuestras formas específicas de conocimiento, por lo tanto, esta clase es un espacio para pensar cómo pensamos; para conocer cómo conocemos; para reflexionar sobre el modo como reflexionamos y para implicarnos.